viernes, 16 de enero de 2009

LAS COSAS VIEJAS PASARON

Esa oración es parte de uno de los versos más citados de las Escrituras, 2 Corintios 5:17, y se refiere al hecho de que, al venir a los pies de Jesús y estar EN Él, nuestra vida recibe una tranformación. A veces planteamos y pensamos que el seguir a Jesús es simplemente hacer lo que antes no hacía y no hacer lo que antes hacía, como dice un famoso coro puertorriqueño. Sin embargo, olvidamos y casi seguro que MUY pocos han leído de verdad es el verso que le antecede que dice: "De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así." Eso me hace ver que el vivir en Jesús implica definitivamente que nuestra visión de las cosas, personas y de la vida misma, ya no puede ser en torno a nuestra carne, a nuestro deseo, voluntad o intención. A veces buscamos en nuestro pasado recuerdos, personas y momentos que en un momento fueron vitales en nuestra vida o que marcaron el comienzo, duración y/o desenlace de sucesos trascendentales en nuestras vidas. Sin embargo, no necesariamente la búsqueda de lo pasado va a provocar una felicidad o conveniencia, ni el hecho de "curar" nuestra supuesta nostalgia. Cuando damos el paso hacia Dios, tenemos y debemos mirar con nuestros ojos espirituales y ver qué realmente es para edificación y qué no lo es. Habrá amigos que valdrá la pena recordarles y poder reconectarnos con ellos; pero habrá otros que, por haber tomado un camino en el cual no nos es conveniente caminar, es mejor dejarles pasar, no con la intención de causar un distanciamiento, sino para preserver nuestra nueva vida en el Mesías, que vale mucho más que el diamante.

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