miércoles, 30 de septiembre de 2009

LAS PEORES TRAGEDIAS


Más de 16 mil empleados afectados. Ese es el saldo aproximado de personas cesanteadas del Gobierno de Puerto rico bajo la administración de Luis Fortuño. Algunos lloraron, otros rabiaron a morir y otros se resignaron. En fin, una decisión tan abrupta no es de esperarse que la gente reaccione de las formas más abiertamente negativas y es muy fácil hacer análisis bajo un espíritu de apasionamiento superlativo, en especial en PR, donde, por genética y presión de grupo, todo lo exageramos. Ahora, contrario a lo que la gran mayoría ha definido como tragedia, yo he visto unas tragedias que considero mucho peores. Y antes de que me caigan arriba, tengo que argumentar.
Primero, esta comedia de errores (algunos dirán tragicomedia) me acuerda tanto al cuento del niño que gritaba “lobo, lobo” y cuando la gente se acercaba, no había lobo. Y cuando el lobo verdaderamente vino y el niño lo gritó, nadie le creyó. Y lo malo es que este lobo se devoró miles de personas que muy posiblemente pensaban que tendrían sus puestos vitaliciamente. Claro, no quiero pecar de lucir como insensible porque entiendo el gran dolor que a cualquier persona le puede causar perder su fuente de ingresos, y más cuando yo mismo he estado pasando por esa situación y no es la primera vez; pero tengo que decir que me siento muy decepcionado por nuestra paupérrima capacidad de enfrentar la adversidad, de la búsqueda del progreso personal y de no poder hacer provisiones. Imagínese si usted viene escuchando desde meses que su trabajo está en peligro y tal vez usted confió fanática y ciegamente en las promesas de los políticos de turno que le prometieron que no habría despidos ni cosas similares y siempre lo hicieron. Si uno sabe que su trabajo podría estar en peligro, entonces uno debió buscar todas las alternativas posibles para buscar un mejor trabajo, un trabajo alterno o, mejor todavía, buscar cimentar las bases para su propio negocio. Esto último es lo que yo he estado haciendo y, créanme, el proceso en Puerto Rico es sumamente tedioso, caro, largo y se vuelve tierra de nadie; pero si el propósito es tener tiempo de valor para uno y que ni el Gobierno ni la empresa privada sean las que dictaminen (tal como lo hacían los dueños de esclavos) cuándo, cómo y cuánto trabajo y cuándo, cómo y cuánto no, entonces vale la pena el esfuerzo. El problema es que aquí no tenemos mente empresarial como colectivo y, es más, nuestra mentalidad está mucho más afín con el socialismo que con el capitalismo en el cual supuestamente vivimos. Y no pretendo volver esto en un ataque al socialismo; pero si el socialismo tiene un mal, es el de no darle el valor suficiente al esfuerzo particular del individuo y el esperar que el gobierno benefactor nos dé todo, entre otras cosas, trabajo.
Yo pregunto, ¿dónde estuvieron los sindicatos cuando todas las empresas americanas y extranjeras botaron a sus empleados? Claro, en ningún lado, porque en la empresa privada no hay uniones ni sindicatos y, por consecuencia, cuotas. El mismo grupo que apoyó masivamente el 7% de impuestos que nada resolvió, por las razones que sean. ¿Realmente a ellos les importa el bienestar de sus unionados? ¿Les conviene a ellos que dejen de trabajar el Gobierno y hagan sus propias empresas, ya sean macro o micro? Claro que no, porque mientras menos los unionados deseen emprenderse, mejor es para ellos porque, en el fondo, los sindicatos son SUS negocios. Les aseguro que la vida que viven estos líderes es mucho más cómoda que la de sus unionados. ¿O acaso no les está extraño que sean siempre los mismos líderes obreros desde Pedro Rosselló, Sila Calderón, Acevedo Vilá y ahora Fortuño? ¿Hay procesos de renovación? Por supuesto que no; a ellos no les conviene dejar sus negocios.
Dentro de todo este proceso de tristeza que experimentamos como pueblo, debemos aprender varias lecciones:
  • Nosotros mantenemos los gobiernos, no ellos a nosotros
  • es hora de depender de nuestra capacidad para crear y tener nuestro tiempo
  • no deberíamos volver a la ingenuidad de atacar a los políticos, para luego caer de tontos y creerles todo lo que nos digan, como si todos nuestros ataques se nos hubiesen olvidado
  • SIEMPRE debemos estar buscando progreso y no autolimitarnos a zonas de conformidad que nos atrofian la vida
Y termino dejándoles este verso bíblico:
“Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien.” Sal 128:2

No hay comentarios.: