martes, 10 de marzo de 2009

EL ANONIMATO

¿Alguna vez has meditado o pensado en que muchas veces has hecho muchas cosas por otros o que te afanas mucho y muy pocas personas, si alguna, reconocen tu esfuerzo? Tal vez protestas, tal vez te quejas porque otros, que tal vez no tengan la disposición o el "work ethic" que tienes, tal vez te desilusionas y te mantienes encuevado, resignado a simplemente limitar tu potencial. O tal vez, tal vez, estés en la misma posición que el salmista David.

David tenía todas las circunstancias en su contra: era hijo menor en una familia numerosa, cuando el ser hijo menor era una desventaja masiva, fue producto de una relación extramarital de su padre Isaí y no era muy bien visto por sus hermanos. Se dedicó a pastorear ovejas, con olor desagradable impregnado, ejerciendo batallas que nadie veía. Nadie, excepto Aquel que le estaba preparando: YHWH Dios. Mientras sus hermanos batallaban y eran considerados héroes, David, en su anonimato y soledad, enfrentaba múltiples retos. Todo esto se dio hasta que una GRAN puerta se abrió. Quien derrotara al gigante Goliat, vencería a los filisteos y obtendría la hija del Rey Saúl. El resto es historia ya conocida.

Cuando uno está en el anonimato, muy poca gente podrá ver y apreciar la belleza y destreza con la que Dios te dotó; pero se mantienen ahí, esperando el momento correcto para ser desplegadas. Así lo vio el profeta Samuel cuando consagró a David. Cuando Dios te otorgó talentos y habilidades, no fue simplemente para que se quedaran en un rincón; pero Dios permitirá que se despleguen en los momentos que Él disponga. Debes estar preparad@, con los ojos físicos Y espirituales, para discernir los planes de Dios para con tu vida. Así llegará el momento en el cual saldrás del anonimato para colocarte donde habrás de estar. Aprovecha estos momentos en los cuales pocos conocen y aprecian lo que Dios te ha dado, haz lo mejor con esos momentos y aprovecha cualquier puerta que Dios abra.

domingo, 8 de marzo de 2009

It's NOT the economy!!!!!!!!!

Muchas veces nos quejamos, con razón hasta cierto punto, de que nuestra situación económica depende directamente de la situación económica global; pero, en realidad, estos son tiempos en los cuales Dios nos permite que aprendamos a vivir y a hacer BUEN uso de nuestro dinero. Mi ejemplo es este: yo tenía dos trabajos, además de ser suplido a través de lo ministerial y RARA vez me sobraba un poco de dinero. Ahora, estoy con un solo trabajo, del cual me descontaron 15% del sueldo, y me está sobrando mucho más dinero que cuando tenía los dos trabajos. ¿Por qué? Fidelidad a Dios permitió que Él obrara en cosas que yo, humanamente, no hubiese podido. Actualmente, estoy lejos de ser rico; pero esto muy lejos de una depresión económica por la gracia de Dios.

El Señor da sabiduría y encamina a Sus hijos a todo bien.