viernes, 26 de junio de 2009

Del Cristianismo al Positivismo: ¿Dónde dejamos las Escrituras?

Como cantautor y músico que hace música para exaltar a Dios, concienciar socialmente y llevar Su mensaje al que escuche, he puesto mucha atención a un fenómeno que está acrecentándose en nuestras ondas radiales y televisivas: la música que muchos llaman "positiva." Esta forma de escribir canciones y hacer música ha tenido un gran auge en los medios seculares de comunicación y en los medios cristianos de comunicación. En esas canciones se toca una gran diversidad de temas y situaciones y todo vale. A través de esos mensajes, muchos intérpretes que se identifican como cantantes de música sacra, han tenido una gran apertura en el medio secular y muchos atribuyen esto a que los medios masivos de TV y radio están aceptando la música sacra. Sin embargo, tengo que decir con toda franqueza que tal teoría está muy, peor que muy lejos de ser correcta. Aquí pondré mis puntos.

Lo primero que notamos es que casi todas las canciones que están llegando a los medios seculares no hacen alusión en lo absoluto a nuestra fe cristiana y si mencionan a Dios, es para cumplir el requisito de aceptación en los "medios cristianos" y siempre bajo la perspectiva de lo que Dios hace o pedimos que haga en nosotros; pero no de qué nosotros debemos de hacer para con Dios. Es más, en muchas de las producciones que hay se ha solicitado suprimir menciones de Jesús, Jesucristo, Jehová, etc., y se sustituyen por términos neutrales como "la luz," "el cielo," "Él," que, aunque no son términos opuestos al Evangelio, le arrebatan totalmente el peso espiritual a las canciones, con tal de que la gente los acepte, claro está, por comprar los discos o bajarlos por iTunes.

Lo segundo que notamos es que muchos de esos temas hacen alusión al amor, al desamor, a la muerte, a los sueños, entre otros temas, desde un punto de vista totalmente humano, personal y desarraigado de la visión bíblica y de las Escrituras. Muchos de estos temas podrían cantarlos cualquier artista del mundo secular sin perder credibilidad en lo absoluto y sin que se le cuestione si ha entregado su vida a Dios. Entonces, ¿habrá diferencia entre un intérprete secular y uno que no lo sea? Yo pregunto, ¿quiénes están asesorando a muchos de estos intérpretes en lo espiritual? Tal parece que no hay pastoreo (en el caso de aquellos que se sujetan al orden de Dios establecido en el Nuevo Testamento) y que lo que en algunas partes decía nuestro hermano Marcos Witt en su libro, "¿Qué Haremos con Estos Músicos?" sigue muy vigente.

Digo, yo no estoy exigiendo que todo lo que cante una persona que se identifique como "cantante cristiano" sea estrictamente escritural; pero sí TIENE que compaginar con nuestra fe, nuestras costumbres y con nuestra conducta y testimonio en favor de una sociedad que está en necesidad de que los que somos hijos de Dios nos manifestemos. En lo personal, yo he escrito muchas canciones de corte social; pero procuro asesorarme con la Palabra de modo que sea la voluntad y la palabra de Dios, no la mía ni mis opiniones personales, la que dicten las pautas. Lo que cambia a la humanidad NO es simplemente hacer temas positivos que, si bien nos hacen sentir motivados, NO nos acercan a Dios ni nos hacen aprender de Dios en lo absoluto, y no deberíamos caer en la trampa del enemigo de aguar el mensaje de Dios o echarle azúcar, ni hacer que el mensaje sea como la malta, que cuando la echas en el vaso, se ve una espuma que enamora nuestros sentidos, aunque no tiene sabor ni contenido nutritivo, que con un soplido se desvanece y da lugar a un contenido minúsculo de la verdadera malta.

Con esto tampoco pretendo pasar juicio sobre aquellos intérpretes que hacen esta música llamada positiva; pero sí les aconsejo, de todo corazón, que evalúen si estamos verdaderamente siendo de agentes transformadores a la sociedad con el mensaje del Cristo o si simplemente hemos hecho un nuevo mercado con un mensaje no-confrontativo, aceptable para muchos y con poco peso de la gloria de Dios. Reflexionemos.