sábado, 17 de octubre de 2009

IGLESIA Y POLÍTICA, PARTE I

"Sujetaos a toda ordenación humana por causa del Señor; ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por Él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque ésta es la voluntad de Dios; que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres vanos. Como libres, mas no usando la libertad para cobertura de malicia, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad la hermandad. Temed a Dios. Honrad al rey." (1 Pedro 2:17. Versión Reina Valera Gómez)





 ¡La respuesta firme y vigorosa del pueblo a tantos desmanes y abusos, es esta inmensa asamblea de pueblo! ¡Hoy nos reunimos en magna asamblea de pueblo, no para solicitar, como lo hicimos el pasado 5 de junio, que se nos oiga y atienda! ¡El Gobierno despreció ese reclamo y por eso hoy nada solicitamos! ¡Hoy le decimos al gobierno con vigor y determinación,  SIN NINGÚN MIEDO que este pueblo ya se cansó de tanto abuso y ha decidido tomar el timón de su destino en sus propias manos! ¡Hoy el pueblo no solicita, no pide;  hoy declaramos un Estado de Insurrección Pacífica del Pueblo, hasta que el gobierno deponga su actitud de intransigencia  y atropello! ¡Hoy declaramos que la calle será nuestro campo de lucha, donde nos manifestaremos en actos de protesta y en desobediencia civil pacífica!







¡Hoy declaramos que sólo habrá tranquilidad en el país, cuando los gobernantes respeten la voluntad del pueblo! (Juan Vera, Obispo de la Iglesia Metodista, 15 de octubre de 2009)

¡Qué gran diferencia! En una, tenemos a un hombre que la historia lo identifica siempre como una persona de un muy fuerte genio; pero, al someterse a Dios en rectitud y obediencia, y en medio de un momento de gran represión por parte de las autoridades imperiales romanas, es capaz de elevar su mente y reconocer que la obediencia a Dios y el testimonio es mucho más importante y en acorde con la voluntad de Dios. Sin embargo, hemos podido ver cómo, en estos días, distintos hombres supuestamente llamados por Dios para ministrar las cosas santas de Dios han aprovechado sus posiciones privilegiadas para adelantar causas muy cuestionables e invitando al pecado con tal de conseguir sus fines, sean cuales sean. ¿Es Dios un Dios favorecedor de la desobediencia fuera de orden? ¿Propulsa Dios el escándalo y la "revolución?"



(continuaremos)









lunes, 12 de octubre de 2009

ES TIEMPO DE CAMBIAR. . . ¿PERO QUIÉN NECESITA CAMBIAR?

Saludos y bendiciones, amigos. Nuevamente escribo un blog en español, luego de generar una "semiguerra" por Twitter con mi serie de blogs sobre el "nuevo ateísmo." Esta vez hablaré sobre nosotros, los boricuas. 


Una de las cosas por las cuales se nos critica como pueblo es el hecho de que somos, por naturaleza, resistentes al cambio, lo que hasta cierto punto parece una contradicción, porque nosotros muchas veces exigimos que las cosas cambien en nuestro entorno. Cambiamos de ropa, de carro, de apariencia, de trabajo (go figure) y de diferentes cosas. Recientemente, tuvimos una elección en la cual la palabra clave fue la palabra "cambio." El pueblo decidió (según ellos) que deseaba cambiar las condiciones políticas porque deseaban algo distinto. Y si notamos bien la trayectoria política, nos daremos cuenta de que cualquier político que, en su propia opinión y la de sus seguidores, identifica algo que le impulse a hacer un cambio, el pueblo le (la) seguirá. Por eso hemos tenido en 8 años tres gobernadores y, muy probablemente, un cuarto gobernante de aquí a 4 años más. En comparación, en Estados Unidos, el único gobernante en los últimos años que no estuvo 8 años presidiendo lo fue George Bush, Sr. En un país cuya estructura sociopolítica es mucho más compleja, ha habido relativa estabilidad, mientras que en Puerto Rico se ha buscado constantemente el cambio y parecerá que entonces el que seamos resistentes al cambio sea una falacia; pero. . . 


. . . el problema con eso es que lo que realmente estamos haciendo es buscando poner en otros la responsabilidad de cambiar, en vez de nosotros mismos procurar cambiar nuestros hábitos. Cuando votamos, no lo hacemos para poner al mejor candidato, sino a aquel(la) que cambie nuestro estilo de vida o el que no busque degradarlo. Cuando esa persona no cumple, según nuestra opinión, esos requisitos, el pueblo busca ese cambio. Pero nada se habla de nosotros cambiar nuestros defectos como pueblo. Nada de buscar cambiar el hecho de que el Gobierno lo haga todo sin que nos cueste, nada de buscar cambiar nuestra forma de tratar en nuestros empleos a los clientes (vaya a alguna dependencia del Gobierno o a un peaje y sabrá de lo que hablo), nada de cambiar el que reaccionemos sin pensar ni meditar en las causas y las consecuencias de nuestras acciones, nada de cambiar nuestros vicios, por los cuales protestamos y defendemos más vehementemente que por el 95% de las cosas que son mucho más importantes para defender o protestar, nada de cambiar el hecho de que exijamos derechos sin asumir deberes (reality check: NO HAY DERECHOS SI NO HAY DEBERES), y si sigo no acabo.


Nuestro pueblo necesita reinventarse; pero jamás lo hará mientras querramos que los demás cambien, mientras nosotros no nos exijamos a nosotros mismos cambiar nuestros excesos. Nuestro Gobernador necesita cambiar, nuestra Legislatura necesita cambiar, nuestras instituciones necesitan cambiar; pero más importante, TÚ Y YO NECESITAMOS CAMBIAR.